Megarexia: La enfermeda que va de la mano con la obesidad

Este trastorno alimentario, la Megarexia, es el lado opuesto a la anorexia: personas peligrosamente obesas que frente al espejo se ven delgadas y sanas. Las grasas, el ‘fast food‘ o los postres son su pan de cada día.

Si las personas que padecen anorexia se miran al espejo y se ven obesas, aunque se les marquen los huesos bajo la piel y sufran una delgadez límite, a los megaréxicos les ocurre exactamente lo contrario, no son capaces de percibir su exceso de peso, encuentran su físico agradable, y no sólo no se preocupan por la línea, sino que se atiborran de comida poco saludable, como dulces y grasas. Son obesos malnutridos, que cada vez comen más y peor.

La megarexia es un trastorno alimentario, menos conocido que la anorexia, la bulimia o la ortorexia, pero no por ello menos grave. Además, teniendo en cuenta que la obesidad es un fenómeno en aumento, que afecta ya a más de 500 millones de personas en todo el mundo, es posible que muchos individuos con sobrepeso sean megaréxicos no diagnosticados, que terminarán siendo obesos si no toman conciencia de su problema y rectifican su estilo de vida a tiempo.

Esta dismorfofobia, en la que la imagen corporal que tienen los afectados de su propio cuerpo no es real, afecta más a los hombres que a las mujeres. Además, la mayoría de los casos corresponden a personas que sobrepasan los 45 años de edad y que llevan una vida sedentaria que fomenta la acumulación de grasa con el correspondiente riesgo cardiovascular asociado.

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