El ejercicio es una manera de combatir la depresión

Una de las mejores maneras para combatir la depresión incipiente o grave, es el ejercicio físico.

Una prueba hecha en el 2001 en Estados Unidos con doce pacientes, cinco hombres y siete mujeres de mediana edad que sufrían de un “episodio depresivo mayor”, mostró que el simple hecho de ponerlos a caminar en una cinta trotadora 30 minutos al día por 10 días produjo una “mejora sustancial” en sus estados de ánimo. Y otro ensayo clínico, hecho en el 2011, mostró que los pacientes con cuadros de depresión o ansiedad que más tiempo pasaban entrenándose mostraron mayores niveles de mejoría que aquellos que se ejercitaban menos.

“Mantener una dosis saludable de ejercicio en estas circunstancias es difícil, pero se puede lograr. Solo requiere un poco más de esfuerzo y abordar, de manera sistemática, cada una de las barreras que impiden que hagamos del ejercicio algo regular en nuestras vidas”, dice el doctor Madhukar Trivedi, director del Centro de Investigación de la Depresión y Cuidados Clínicos del Peter O’Donnell Jr. Brain Institute, de la Universidad de Texas.

El ejercicio combate la depresión porque libera endorfinas que generan una sensación de bienestar y tienen un efecto analgésico y sedante que también ayuda a combatir las inflamaciones, una reacción del cuerpo que se viene relacionando fuertemente con la depresión y otros trastornos del estado de ánimo.

Además, el ejercicio moderado y sostenido en el tiempo fomenta la producción de neurotrofinas, una familia de proteínas que favorecen la supervivencia de las neuronas y sus conexiones.

También el ejercicio ayuda porque libera la mente de preocupaciones; corta los ciclos de pensamientos negativos de los cuales se nutren los estados de depresión o ansiedad; oxigena el cerebro y el cuerpo, con lo cual la facilidad para pensar y resolver problema es mayor; permite socializar y mejora la autoestima.

La depresión se ha relacionado con afecciones médicas crónicas como la diabetes, la obesidad, la enfermedad renal crónica y problemas cardiovasculares. Y si bien los antidepresivos pueden ayudar, aseguran que el ejercicio es la mejor opción. De hecho, un estudio hecho con casi 18.000 personas, publicado en el Journal of the American Medical Association Psychiatry halló que los participantes con una buena forma física eran un 56 por ciento menos propensos a morir por una enfermedad cardíaca tras un diagnóstico de depresión.

El ejercicio como factor de prevención de la depresión –y un montón de enfermedades más– también es algo clave y por eso el ejercitarse debería ser una norma para todos.

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